Robo. Fuerza en las cosas

Nacional \ Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional
Fecha resolución: 20 - Mayo - 2020

El motivo del presente mail es acercarles una resolución de la Sala IV dictada en el expediente nº 19.036/2020, “MALDONADO, M. N., del 14 de abril emitida por Ignacio Rodríguez Varela y Juan Esteban Cicciaro en donde confirmaron el procesamiento de quien fuera imputado por el delito de robo de vehículo dejado en la vía pública en grado de tentativa.

La defensa planteó, entre otras cuestiones, que el imputado no ejerció fuerza para llevar a cabo la acción, pero los vocales rechazaron el agravio precisando que “(…) cabe apuntar que de la presencia de la cadena en la rueda trasera puede extraerse la noción de que se ejecutó sobre la cosa una energía de mayor entidad que la demandada para la normal liberación de la atadura (mutatis mutandi, Sala VII, causa N° 1.585/12, “Torres”, rta.: 18/10/12). Distinto es el caso en el que la acción empleada no es aquella que tipifica el robo, sino que es la propia requerida para desprender las cosas. En esa dirección, Moreno hubo de apuntar que “Las cosas muebles se encuentran en general más o menos defendidas por sus respectivos propietarios. Unas veces por el hecho de encontrarse en un recinto que se cierra o custodia…otras veces por guardarse en muebles cerrados…el delincuente, para verificar el apoderamiento no precisa ejercitar fuerza sobre los objetos para arrancarlos del lugar en que se hallan, ni sobre los sitios, armarios, cajones, etc. Pero cuando se ejercita una acción de hecho y se modifican las cosas, rompiendo, fracturando, forzando, se consuma la fuerza a los efectos del apoderamiento” (Rodolfo Moreno, El Código Penal y sus antecedentes, Editorial H. A. Tomassi, Buenos Aires, 1923, tomo V, pág. 132). La modificación a la que alude el codificador, en el caso, define el punto en discusión. En apoyo de tal distinción, Soler destaca como esencial la alteración causada en las cosas que rodeaban al objeto robado. “Esa alteración no se produce cuando la separación se logra de una manera no destructiva, semejante a la que el propietario mismo hubiera debido desplegar para sacar la cosa…parece exacto que la acción requerida por el robo debe contener el quid pluris con respecto a la acción separativa ordinaria” (Sebastián Soler, Derecho Penal Argentino, 3° edición, Tipográfica Editora Argentina. Buenos Aires, 1978, tomo IV, pág. 242). En esa inteligencia, la energía empleada en el caso concreto del sub examen alcanzó aquella necesaria para liberar el rodado sin quitarle la cadena que lo aseguraba, conducta que se materializó de un modo disímil al que su propietario, normalmente, hubiera empleado, a lo que se agrega que los testimonios de la prevención aluden a que se había arrancado el candado. Así, “hay fuerza en las cosas…cuando aún no quedando desperfectos, el ladrón ha debido desplegar, con fuerza, una acción que constituye el quid pluris con respecto a lo que el propietario ordinariamente hace o debe hacer…” (ídem, pág. 243)". 

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